Escrito por Laura Álvarez
30 Noviembre , 2010 Vistas: 356
La amplia carta del Ventorrillo es de calidad, a la altura del cocinero que lo regenta
Un pequeño edificio blanco rompe la larga línea de la playa de la Cortadura. Un refugio de cal con historia. Se cuenta mucho sobre él. Se construyó en 1780, y dicen que albergó a los gaditanos que luchaban con las tropas francesas, y más tarde, en 1823, fue lugar asiduo de visita del rey Fernando VII de Borbón.
En 1993 el cocinero José Manuel Córdoba, hijo de del creador del Grupo El Faro, Gonzalo Córdoba, no quería que un lugar así se perdiera, y fue entonces cuando comenzó a funcionar el Ventorrillo del Chato de hoy. La misma imagen desde fuera pero totalmente renovado en su interior.
Pero un restaurante no solo puede vivir de su ubicación y no es este caso. La amplia carta del Ventorrillo es de calidad, a la altura del cocinero que lo regenta. Con raíces tradicionales, pasando por platos muy clásicos como los guisos caseros -fideos a la marinera con cazón, garbanzos con calabaza, una berza o un menudo- hasta recetas creativas, del tipo de los huevos con setas y con trufas o los raviolis de foie con pato. José Manuel asegura que trabaja una "gastronomía tradicional con influencia de otras cocinas".